Siempre que cae en mis manos una historia como la que sigue no puedo dejar de compartirla con todos vosotros.
De esta forma, hace un par de semanas recibí un correo electrónico en el que amablemente me dejaban un enlace a un vídeo. Tras visionarlo varias veces me puse en contacto con su autor, Sean Mullens (de San Francisco), que sin dudarlo me dió permiso para publicar su película…












En muchas ocasiones tras largo rato de “jiggear”, sobre todo si es a mucha profundidad o usamos jig de mucho peso, el cansancio hace mella en nosotros irremediablemente. Incluso cuando nos enganchamos o tenemos suerte de clavar una buena pieza. La caña bajo el brazo nos pesa cada vez más teniendo que hacer breves descansos, muy a nuestro pesar, pero el desgaste físico es inevitable.
El viernes 19 de marzo madrugué para estar en la costa con las primeras luces, de hecho llegué de noche, ya que me gusta pescar las dos primeras horas de sol y aparte por ser el día que era tenía compromisos más tarde, al llegar me encontré el agua hecha un plato y una niebla que lo empapaba todo, vista la situación y las previsiones meteorológicas, decidí cambiar los planes que llevaba y meterme hacia una zona en la que tengo varias piedras pequeñas en las que rara vez se puede pescar debido a su lejanía de la costa ya que están en un punto en el que generalmente hay corrientes fuertes.
Llevo aproximadamente un año practicando la pesca desde kayak con compañeros que ya conocéis por otros artículos, hicimos nuestra entrada al blog a principios del 2009 con una presentación desde Ceuta. (
Voy a hacer mí presentación en este blog, Peskama, aunque hace tiempo que ya andurreo por estos lares.