Desde que tengo uso de razón, casi siempre que me he propuesto algo lo he conseguido, también en el deporte, sobre todo por cabezonería je,je. Pero llega el momento que al subir a la cúspide, todo cambia, llega la relajación por haber conseguido el objetivo se ve la cosa de manera diferente. La ventaja de este deporte es que no hay tope. No sabes que te puede esperar tras una salida y eso es lo que me gusta, la incertidumbre del día a día, el nerviosismo de cada salida, la ilusión de la noche anterior, así es la pesca en kayak.
Ahora va a hacer tres años que la practico, y todavía recuerdo cuando me monté en mi primer Omei Sierra, que al poco cambié por mi preciada prowler 13. Los cambios son buenos, bien para mejorar o para darte cuenta en donde te has metido, pero normalmente suele ser para lo primero. En mi caso, hace unos 4 meses me planteé un nuevo cambio de montura. Tuve que pensarlo y plantearlo muy bien, pues la inversión sería costosa y tendría que sacrificar algunas pertenencias para poder meterme en el nuevo proyecto. Un proyecto que marcaría un antes y un después en mi vida de pescador en kayak, el Hobie Adventure Island.











