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    Colaboración de Walter Tanero

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Abadejo de 6,5kg a jigging ligero

Posted by Caballa en 9 julio, 2007

Son las cinco de la mañana, he dormido poco pero el café caliente me reconforta. Me asomo a la terraza y los focos que han colocado en el paseo para preparar la feria de la semana que viene alumbran la orilla del mar. Unas diminutas olas acarician la orilla invitando a mi kayak a navegar.


Seis y cuarto, con el primer hilo de luz hecho un rapala de 12 cm al agua. Pretendo curricanear profundo hasta llegar a mi marca de jigging. En el camino un saludo que ya se está haciendo habitual de un gran pez luna que golpea la superficie del agua con su enorme y flexible aleta.
Empiezo a ver el horizonte, un cuarto de luna me acompaña pero hasta ahora ninguna picada. Mis músculos están entrando en calor a medida que remando me voy acercando a la cota de los 40 metros.
Ha pasado una hora y ya estoy sobre la piedra. Ha llegado el momento de elegir cuál va ser la muestra de jig que va a romper la tranquilidad que a esta hora se vive a esa profundidad. Me imagino a los meros, abadejos y tachanos danzando con toda su libertad hasta que llegue el primer golpe de ancla que hará que se refugien en sus cuevas.
Con la caña preparada y un jig precioso de color amarillo de 170 grs en la punta del sedal realizo una serie de estiramientos para prepararme para el combate.
Ha pasado una hora y he cambiado de señuelo dos veces y me he situado en diferentes puntos de la piedra pero aún no he tenido ni una sola picada. Ya ha amanecido y recibo el primer saludo de un navegante que se acerca con prudencia y respeto hasta mi posición con su barco. Agradecido le contesto y cambio de posición para evitar el ruido de su motor y el que en breve hará su ancla cuando se fondee.
Media hora después un maravilloso espectáculo se ofrece ante mis ojos. No son peces, no, es la flota kayakera del Rincón. ¡Qué pasada! Cuento hasta 5 proas, reconozco de inmediato la figura de alamar, zuaco, mata, jj y Eloy que aunque haya cambiado de sombrero sigue siendo inconfundible. Sigo pescando hasta que consiguen llegar a mi altura. Después de los primeros saludos e intercambio de impresiones me acerco a Eloy y le doy un pequeño regalo que en los próximos días tendrá instalado en su kayak. A cambio un pequeño recuerdo de su descenso por el Guadalquivir, inyección de azúcar para mis brazos que a esta hora empiezan a necesitar un descanso. Unos instantes después se unen los Owens que haciendo un esfuerzo titánico que todos desde aquí agradecemos llegan hasta la zona con un biplaza. Little Owen me enseña con orgullo y excitación los dos preciosos jigs que ha comprado y con los que empezará a pescar hoy. Lo hace con su propio estilo que se parece mucho a un long jerk, seguro que en breve se llevará un buen susto en forma de picada bestial y los sudores caerán por parte de big Owen para tratar de parar el paseo que el bicho les dará.
Me alegro al ver que cada uno utiliza su propia técnica de pesca, unos a fondo con cebo, otros a fondo con volantín, otros a spinning, otros lo intentan a jigging.
A lo lejos veo una silhueta que me resulta familiar, es peskailla, que a pesar de estar renqueante ahí está remando y pescando a jigging ligero y sus short jerks que con gran destreza ejecuta.
Ya son más de las diez de la mañana y aún no he tenido ninguna picada. Sigo moviéndome buscando nuevos cortes respetando la masiva presencia de barcos fondeados y muy pendiente de la deriva para no molestar a los vivos que varios de ellos tienen en el agua. Intento alejarme buscando más profundidad, mi sonda marca los 45 metros y veo que Alamar se desplaza y rema en mi dirección. Localizo mi marca número 25 en el GPS, donde unos días antes alamar estuvo luchando durante 20 minutos con una pieza que consiguió romper la línea al atardecer. Nos reunimos en el punto exacto de la marca y cambia su aparejo para pescar a jigging. No había pasado ni diez minutos cuando escucho un grito ahogado de Alamar llamándome, ¡Caballa, ayuda!.
La punta de la caña no se ve, el carrete no para de cantar y la pieza sacando hilo. Alamar: ¡Caballa que no puedo, ayudame, que se va!
Intento tranquilizar a Alamar, y le digo que la pieza es suya, que lo va a conseguir. “Intenta que no te saque más hilo, no dejes que baje a su cueva, pon algo más de freno y aguántalo”, “tranquilo, ya lo tienes” Alamar consigue que la pieza no saque más hilo, le hace girar el kayak, me acerco a una distancia suficiente para no molestar la acción de pesca. “intenta recuperar cuatro o cinco metros y será tuyo” Alamar se emplea a fondo y consigue subirlo un poco, pero la pieza cabecea de nuevo y consigue sacar algo más de línea. “sujetalo, aguanta, tranquilo” Sigo a su lado y veo que Alamar intenta coger la sacadera que por desgracia se le queda enganchada en la popa del kayak. Le digo, “tranquilo Alamar que en la sacadera no va a entrar, subelo, acercalo al kayak y cógelo por la boca”. Unos instantes después la adrenalina recorriendo aún sus venas y con una sonrisa que no cabía en su cara el Capitán Alamar tenía un precioso Abadejo de 6,5 kg entre sus piernas. ¡Enhorabuena Alamar! Su alegría fue doblemente compartida, y tuve la inmensa suerte de compartir el momento de su captura. Seguro que habrá muchas más…
Lo que a continuación se vivió se refleja extraordinariamente en el precioso reportaje fotográfico con el que Zuaco nos ha deleitado.

Dicen que una imagen vale mas que mil palabras. Aqui van unas cuantas de miles:










Después lo seguimos intentando y no podré borrar la imagen que en esos momentos pude ver. Estaban todos pescando a jigging!!
Pero no hubo más picadas, después de cinco horas y media pescando a jigging estaba realmente exhausto y aún me quedaba el camino de vuelta esta vez en solitario porque el grueso de la flota había salido desde una playa cercana a la zona de pesca y no desde la playa enfrente de casa donde después de casi tres cuartos de hora de currican llegué contento de corazón que uno de mis compañeros había gozado de una bellísima captura.
Una foto para el recuerdo y de nuevo ¡Enhorabuena Capitán Alamar!

Las impresiones de Alamar fueron las siguientes:

Bueno ante todo gracias a todo el equipo, coparticipes de la captura por su ilusión y compañerismo (si Eloy y Zuaco no me esperan, dudo que me hubiese dado semejante madrugón) A Caballa por trasmitir su inestimable experiencia y por su apoyo en los momentos críticos, A Owens por su empatía, sus consejos y la ayuda en la playa. Al resto de compañeros, de cuya compañía disfrutaremos en próximos lances gracias y bienvenidos (JJ, Mata, Albatros.) .
 Nuevos días inolvidables nos esperan, quizás en nuevas pesqueras (te tomo la palabra peskailla) con seguridad el dedo de la suerte señalará a cualquier otro del grupo.
 El abadejo de unos 6,5 k picó mientras pescaba con un jiggs hard rock de 90 gr azulado con truki incluido, hilo del 35 asso carrete shimano nexave 4000 y caña iridium oceanic 1.80 mts 50-150 ac. Como sabéis he pescado mucho en rio; black bass, carpas y algún lucio, pero nada nunca tan espectacular. En los primeros instantes la sensación fue de  frenazo y tirón lento, el pez coje su juguetito y se va para casa, pero ah amigos! cuando nota el engaño empieza la fiesta, el freno chilla como un poseso y al cerrarlo comienza el sky acuático. Rezaba para que los nudos y el emerillón no cedieran, caballa a mi lado insistía: “cierra el freno, que no se enroque” una motora a 20 mts con 3 pescadores miraban boquiabiertos, a continuación aguantar embites y bombear sin brusquedad para no romper e ir subiéndolo, sin prisas, una vez junto al kayak el animal, supongo que aturdido por la descompresión,  se dejó coger por las agallas y a la bañera…
Ah! gracias también por el ascenso a capitan y por los magnificos reportajes (menos mal, no me lleve camara)  Hasta pronto.Un abrazo a todos y cada uno y buena pesca.

“La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte.”
F. Nietszche

Caballa, 9 de Julio de 2007

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