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    Colaboración de Walter Tanero

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Kayak, olas y buena pesca en Marchiquita (Argentina)

Posted by PESKAMA en 10 junio, 2008

Introducción:

Adrián Tito FontanaDesde que iniciamos nuestra singladura en PESKAMA he colaborado en varios foros internacionales de pesca en kayak. Fruto de esta colaboración nuestro buen amigo Diego Santos nos puso en contacto con Adrián “Tito” Fontana, guía de pesca profesional de Río de la Plata (Argentina) y especialista de técnicas como spinning, flyfishing y clásica de espera. Desde su página web www.pescasport.com.ar está dando a conocer nuestra pasión, la pesca en kayak de mar, y hoy nos lleva de pesca con su grupo a Marchiquita en busca de corvinas y otros depredadores.

Desde aquí quiero agradecer a Adrián su colaboración, y también a Diego por haber hecho esto posible.
Caballa.



Contacto preliminar

Llegamos a Marchiquita alrededor de las cinco de la tarde, pasamos por la casa Dos Mares propiedad de Pablo Rizzo, excelente guía de pesca y gran amigo, para nutrirnos de información fresquita y combinar una salida en lancha para el día siguiente.
En esta oportunidad, nuestra idea fue realizar un relevamiento multifacético, combinando ingresos a través de la rompiente, y pesca en agua azul transportando los kayak en lancha varios kilómetros mar adentro.
Luego de informarnos de cómo venia la mano con el clima y la pesca, nos dirigimos al mar con la intención de pescar las últimas horas de la tarde. Pero al llegar, el panorama no fue alentador.

Un intenso viento del cuadrante noroeste hacia que la boca de la albufera luzca como un lavarropas pasado de jabón en polvo. Las olas rompían amenazantes con una cadencia temible, el mar tapizado de corderitos proponía mas una mateada junto al fogón, que una sesión de violentos revolcones en las turbulentas olas. Pero el entusiasmo fue más fuerte y decidimos aprovechar la tarde para entrenar el ingreso y salida de la rompiente.

Raudamente nos enfundamos en los trajes de neoprene, ajustamos nuestros chalecos salvavidas y nos dirigimos a la orilla arrastrando nuestros sit on top por la arena. La entrada pintaba dura, excelente condición para buscar el limite de nuestras yaks y experimentar diversas técnicas de cruce, claro está, siempre tomando los recaudos de seguridad pertinentes.
Con la tranquilidad de tener mangrullo de los guardavidas a nuestras espaldas, a quienes informamos sobre nuestras intenciones y consultamos sobre las características de la playa, comenzamos con las prácticas intentando ubicar los mejores pasos libres de chupones.

No sin un par de intentos frustrados logramos cruzar la múltiple barrera de olas en reiteradas oportunidades, para luego navegar contra corriente paralelo a la costa, seleccionar una trayectoria segura que evite lesionar a algún bañista, y salir barrenando a gran velocidad procurando no volcar en la maniobra.

En condiciones de viento intenso, el kayak corto demostró ser más ágil que el largo, ya que con una mayor eslora se dificulta orientar la proa contra en viento y las olas pueden alcanzarnos con un ángulo inadecuado provocando el vuelco. También resulta mas fácil “acomodar la proa” cuando montamos una ola y tomamos velocidad, digamos que es bastante más versátil. Para nuestra costa y con el mar revuelto, sin dudas me decanto por un 2.65m a 3.40m de eslora, pues permiten abordar casi cualquier situación.


A contrapunto, el kayak largo conserva mejor el rumbo una vez que estamos corriendo la ola, y requiere menos correcciones de la trayectoria que el corto. Una vez fondeados y pescando, un kayak largo provee una estabilidad, comodidad y capacidad de carga sin objeción.
Personalmente me gusta pescar en kayak largos, de 3.70 a 4 metros, ya que me permite un desplazamiento más ágil “en condiciones normales”, aunque debo reconocer que para nuestra costa, el viento puede restringir muchas de nuestras entradas.
Más allá de ser una herramienta indiscutiblemente efectiva para la pesca deportiva, un kayak abierto proporcionará infinitas horas de felicidad para usted y su familia. Una vez en la playa, haya pique o no, siempre existe la alternativa de divertirse corriendo olas!

Mar adentro

La mañana siguiente embarcamos los kayak en la lancha de Pablo, y nos dirigimos mar adentro con la intención de dar con otras especies usualmente inalcanzables a remo.
En el agua azul, uno nunca uno sabe con lo que se puede encontrar. Desde delfines, orcas y tiburones, hasta lobos marinos, focas y ballenas francas. Créame, es otra dimensión, y vivirla a escasos centímetros de la superficie es una experiencia memorable.

Navegados unos 3.500 metros de la costa botamos los yaks al agua, y como obedeciendo órdenes sobrenaturales, el viento muto automáticamente de una refrescante ventolina matinal, a un viento que generaba olas altas salpicadas de espuma. Si desde la lancha que no paraba de agitarse parecían sierras, desde el kayak y a sólo 10cm del agua eran “montañas azules”. Para colmo, durante la navegación observamos centenares de aguas vivas de todos los tamaños, la concentración era impresionante, y debo confesar que me genero cierto temor. Por suerte donde fondeamos no estaban. Me alejé rápidamente de la lancha para evitar golpes contra el casco y espere a Diego para pescar juntos. La idea era utilizar un solo fondeo y amarrar los kayak en tándem mediante un par de metros de cabo elástico, estrategia que a la postre resulto ser un desastre.

Por la intensidad del viento y el sube y baja de más de un metro generado por las olas, el fondeo dispuesto resulto ineficiente, por lo que resolvimos atarnos del boyarín del fondeo de la lancha.

Comencé jiggeando con un Storm Shad de 20 gramos, que debido a su diseño paddle tail resulta terriblemente atractivo y permite un trabajo lento a base de tirones cortos, mortífero con las corvinas. No pasaron ni cinco minutos cuando un violento pique me bajo la caña de golpe, el pez prendido al anzuelo cabeceaba como un condenado arqueando la vara por completo. El resultado luego de una interesante pelea, fue una corvina de casi dos kilos que sucumbió sin titubear al encanto del látex.
Nuevamente el shad desciende 12 metros parsimoniosamente, tres bombeos de vara y otra vez el pique, pero ahora la corvina es más grande y saca multifilamento buscando profundidad. Lentamente la arrimo a la superficie hasta ver la silueta dorada inconfundible, pero en una carrera sorpresiva logra desprenderse.

Un grito del capitán nos pone sobre aviso, los kayak amarrados al boyarín hacen que el ancla de la lancha garree sacándola de la piedra. Debemos soltarnos y reposicionarnos de otra manera, pero la maniobra en un mar chivo no es tan sencilla, llevados por el viento y la corriente hay que remar continuamente para mantenerse en una posición. La solución práctica fue atarnos a la popa de la lancha con un cabo de unos 20 metros de largo, y los yaks entre si, con 2.5 metros de cabo elástico.
La sensación de pescar en el océano, sentado a ras del agua y montando verdaderas montañas azules es indescriptible. A no más de treinta metros, nos observa con curiosidad una foca, y la certeza de que estamos en zona de tiburones, me inquieta un poco por tener los pies en el agua.

Comenzamos nuevamente la pesca, pero las olas cada vez más grandes generaban tirones secos que el shok-cord no llegaba a absorber por completo. En un momento, una serie de olas me alcanza cruzado mientras el kayak de Diego retrocede, el tirón del cabo me desestabiliza y en menos de un segundo la vuelta de campana es inminente. Cuando salgo a la superficie, logro dar vuelta el kayak y rápidamente efectúo la maniobra de reingreso.
Nuevamente en carrera, me dispongo a pescar, pero las olas que inundan la cubierta continuamente y el frío generado por la mojadura finalmente logran que desista y aborde la lancha para cambiarme de ropas. Error mío, subestime al clima y no lleve traje de neopreno, ¡algo mas para aprender!
Ya sobre la lancha y con ropa seca, decido descansar un poco y pescar desde allí. Diego continua estoico domando las olas desde el K1, pero la suerte no lo acompaña. Si bien sobre la lancha la pesca de corvinas, gatusos y algunos besugos resulta entretenida, lo veo compenetrado esperando el pique que no llega.
Hasta que un grito de chicharra llama la atención de toda la tripulación, el multifilamento raya el agua en una disparada violenta mientras el pescado asciende a la superficie en una rauda carrera. Pablo grita “bacota!, es un bacota!”, la vara Rapala de tan solo 12 libras de resistencia cede en una parábola crítica, mientras el Daiwa Procaster escupe multifilamento progresivamente. La aleta que emerge despeja toda duda, un escualo prendido en una línea sin protección intenta desprenderse del anzuelito 2/0 que aprisiona en sus fauces, la pelea se prolonga un tiempo considerable hasta que Diego vocifera a los cuatro vientos, “es un martillo!”. Lentamente es arrimado a base de paciencia, muñeca y un equipo de perfomance impecable. En la lancha reina el alboroto, los pescadores abandonan sus cañas para tomar fotos y filmar la secuencia alentando a Diego que intenta manejar al pez que insiste en meterse debajo del kayak. Con solvencia y cacheteado por las olas logra asir al escualo del pedúnculo caudal y no sin dificultad, levantarlo y tomarlo con la otra mano de la cabeza.


Si bien no es un monstruo, el martillo pesa sus 5 o 6 kilitos y se contorsiona dificultando la extracción del anzuelo, tras bastante trabajo Diego logra liberar al pez que rápidamente se pierde en el azul profundo del océano.
Si bien no fue un monstruo, fue pescado con un equipo de tres a cinco veces inferior en potencia con respecto a una caña de variada. Como plus, el debatirse con un puñado de dientes que se retuercen entre los pies, y en medio de un mar encrespado, no deja de ser una sensación muy fuerte.

Pasados unos minutos clavo algo grande, por un segundo se afirma como si fuese un ancla, y en una sola disparada me corta la brazolada de fluorocarbono 0.50 llevándose un generoso fioco de bucktail y gomitas montado en un anzuelo Owner 3/0.
Evidentemente hay predadores mayores en la zona ya que el pique de variada se esfuma, a continuación, Pablo clava algo poderoso que pone en jaque a su caña de 40 libras pasadas. Luego de una pelea considerable, la figura de un martillo, esta vez más grande, nuevamente se dibuja bajo la superficie, el tiburón logra nuevamente cortar la línea sin protección ganando su libertad.
Como la idea era pescar variada, el capitán propone acercarnos hasta la franja de los 2.500 metros intentando salir de la zona de escualos. Los kayak son remolcados a tiro en semi planeo sin ningún tipo de inconvenientes.
Son los últimos lances, pero Diego ante nuestro asombro decide regresar a la costa remando. La figura del pequeño kayak se pierde a la distancia asomando en forma intermitente hasta que finalmente desaparece de nuestra vista. Asistido por las olas y el viento que fluyen en su misma dirección, regresa sin inconvenientes surcando un mar que parecía un paisaje serrano. Por mi parte, y aun conmocionado por el frío de la mojadura, decido regresar en la lancha con los demás pescadores.

A través de la rompiente

La mañana siguiente nos propusimos aprovechar las primeras dos horas de luz, que de acuerdo al clima reinante durante nuestra estadía, fue el único momento del día en que el viento permitió un ingreso sin mayores esfuerzos, una pesca agradable y una salida exenta de riesgo para los equipos.
A las 5:30 am ya estábamos en la boca enfundados en neopreno y tomando unos mates.
En esta pescada se sumaron dos amigos marplatenses, Héctor y el Pelado, equipados con sendos kayak K1 bien ataviados para la pesca marina.
Lentamente nos acercamos a la orilla e ingresamos con los kayaks a tiro. La rompiente estaba algo complicada, pero como el viento fluía del cuadrante NE se formaba un reparo muy conveniente que permitió salir pegados a la escollera.
A pesar de comernos un par de espumones de pecho y pegar algunos panzazos, superamos la barrera de olas con mucha solvencia e ingresamos remando unos 500 metros para luego fondeamos en unos seis metros de profundidad.

Dada la condición del mar, el agua de la franja costera inmediata se encontraba bastante turbia, por lo tanto nos concentramos en pescar con carnada natural utilizando equipos de una mano, livianos y bien sensibles. En mi caso utilice un equipo de baitcast compuesto por una caña Daiwa Procaster de 10 a 18lb, y un reel Abú García 5600 Black Max con manija de fuerza, cargado con multifilamento Clímax de 0.20mm.
La línea utilizada fue muy sencilla, compuesta por una madre de monofilamento clear de 0.70mm, y una brazolada de fluorocarbono de 0.50mm armada con un anzuelo Owner 2/0 y conectada a la madre mediante un esmerillón Sampo.
Como la profundidad es poca y la correntada de esa zona no representa mayores problemas, como lastre utilizamos plomadas tipo gota de solo 25 gramos.
Las líneas deben estar armadas “con un solo anzuelo”, y esto responde a una norma de seguridad que no debe tomarse a la ligera. Desde un kayak y utilizando equipo liviano, las maniobras de arrime y planchado de la pieza son prolongadas y plagadas de imprevistos. No es divertido tener una corpulenta corvina cabeceando con violencia bajo los pies, y una brazolada con un anzuelo afiladísimo dando vueltas amenazante entre las piernas, al menor descuido el accidente es inminente, ¡OJO!
El plomo no llegó a tocar el fondo cuando un toque seco me tomó desprevenido, clave corto y bien vertical, y como respuesta, obtuve una sucesión de cabezazos violentos y una bajada de caña veloz. Tras una breve pelea tenía asegurada la primera corvina, no era grande pero al kilo llegaba…

Casi instantáneamente Diego conecta su primera pieza de la mañana, otra corvina, esta vez más grande, sale disparada hacia la popa obligándolo a adoptar las posiciones más extrañas y graciosas que he visto sobre un esquife de estas características.
Mi caña acusa un pique muy suave, casi unos besitos, clavo cortito mientras una ola me eleva un metro y el bicho se fondea, al bajar la ola y en el aflojón, dispara cabeceando en un rush violentísimo que saca multi y entierra mi caña hasta el reel debajo del agua.

Así, se sucedieron los piques, uno tras otro y cada vez con piezas más grandes, hasta que el viento creciente y las olas que ya mostraban espuma en sus crestas nos sugirieron “amablemente” la retirada.
La mejor opción fue salir pegados a la escollera, el resto de la playa mostraba rompientes múltiples con alto grado de riesgo para los equipos.
La salida fue excelente, con un lastre íctico de características memorables, los kayaks pisaban de otra manera, y salimos barrenando a gran velocidad montados sobre una ola redonda que nos depositó justo en la orilla.
En apenas treinta minutos de pesca efectiva, entre dos pescadores completamos un cajón repleto de corvinas de buen porte, con alguna pescadilla y brótola colada.


Héctor y el pelado salieron por la playa desafiando los turbulentos espumones, su pesca a pesar de la cercanía no fue tan rendidora aunque también tenían su decena de piezas. Evidentemente nosotros dimos con “la piedrita mágica”.

Realmente con este tipo de equipos se toma conciencia del valor deportivo de estos peces. Mas allá de ser un conveniente producto culinario, utilizando un equipo equilibrado los combates con corvinas son honestamente intensos, muchísimo más intensos de los que puede proporcionar una tararira del mismo peso.

Haga la prueba, súbase a un kayak, entre al mar, y después me cuenta.

Un saludo desde Argentina, Adrián “Tito” Fontana

10 comentarios to “Kayak, olas y buena pesca en Marchiquita (Argentina)”

  1. Caballa said

    Estupenda crónica de unas jornadas de pesca que para muchos será realmente inolvidable. Gracias a la buena planificación de Adrián se pudo llevar a cabo a pesar del mal estado del mar durante el primer día.
    Tiene que ser un placer tener la posibilidad de conseguir un buen número de corvinas sin tener que alejarse demasiado de la orilla.
    Y enhorabuena a Diego por su perseverancia y tesón que le lleva siempre a conseguir las capturas que se propone.

    Gracias de nuevo por vuestra colaboración.

    Un fuerte abrazo desde Málaga, España.
    Caballa

    PD: Puede que a más de uno le llame la atención la gran cantidad de capturas que se llevan a casa, pero hay que tener en cuenta que la normativa a aplicar en estos casos es de 40 corvinas por día.

  2. Rodi said

    Me uno a las felicitaciones de caballa.
    Enhorabuena y muchas gracias por transportarnos a esos mares.

  3. Boinajj said

    Espectacular jornada de pesca; mar adentro,picada y el no va mas:anclado,y para guinda pesca de tiburones.Enhorabuena compañero por saber llevar y disfrutar este deporte de aventura al límite(siempre controlado).
    Me siento orgulloso de compartir esta locura de afición con pescadores de tanta valía, como deportistas y como personas.
    El relato: de lujo,me he visto entre el azul intenso del agua en alta mar,con el sube y baja de los magones y los tirones de la cuerda de sujeción compartiendo vuestras sensaciones.
    Gracias Adrián.
    La pesquera sensacional,felicidades.
    Saludos y buena mar,desde el otro lado del oceano.

  4. Sir Owens said

    Ya la lectura de un guión de pesca en kayak te traspasa el alma. Si encimas le pones el tono argentino…que lindo!!!
    Cuantas sensaciones se transmiten, cuánto se vive, cuánto se admira, debe ser inimaginable poder capturar un escualo, por pequeño o grande que éste sea sin sentir un escalofrío inmenso…y saber que te rondan y te observan y tú a 20 cms de tu zona de relativa seguridad…
    Gracias amigos, desde nuestros mares, queremos daros nuestro apoyo y reconocimiento a vuestro trabajo y que nos queráis ayudar a sentir aún más este deporte entre tan buenos amigos.
    Un saludo muy cordial, nos vemos en la mar; Sir Owen’s.

  5. zuaco said

    Me alegra comprobar como en otros lugares del mundo se disfruta de la pesca desde kayak con la misma pasion con la que lo hacemos por aqui. Y si ademas se relata con la intensidad con la que se ha hecho, el resultado es una gozada para los sentidos. Enhorabuena y gracias por compartirlo.
    Saludos tambien desde Malaga.

  6. Fco.Ramos-Kurrican said

    Muy agradable poder conocer otros lugares, otros mares, otras técnicas con especies tan exóticas como tiburones martillo y todo, y todos unidos por la pesca en kayak. Todo un lujo. Creo que la información que podamos compartir de aquí en adelante con los amigos argentinos va a ser de lo más fructuoso. Un saludo y gracias por compartir vuestras experiencias.

  7. Hola amigos.

    Quiero agradecer tan bonitos comentarios que han tenido y me pone feliz que lo hayan disfrutado tanto como nosotros.
    Fue una experiencia única, muy enriquecedora y pronto iremos por mas, el mar es tan rico en variedad de peces y son varias las técnicas que se pueden emplear, que nos entusiasma a querer volver.

    Un saludo cordial para todos ustedes y en especial a Arturo y Manuel.
    Desde Argentina, Diego Santos.
    Sigan así y buena pesca!!!!!!!!

  8. lunyii33 said

    buenas tardes gente les digo que ya toy a full con el tema del kayak ahora me falta solo el neopren y a cortar agua con el k,
    y los felicito es una tecnica hermosa esta, en febrero lo vi a diego entrar al mar y salir con tan buenas capturas me quise matar yo estuve dos horas desde la escollera nada de nada,
    y me comio la cabeza asi que estare pescando en kayak la lindas corvinas
    un saludo grande y espero compartir una linda salida

  9. tomas haijado d diego said

    la verdad q m enorgullec ver a mi padrino en un sitio web con tan buenas capturas como la del tiburon martillo espero q algun a pescar en kayac
    saludos d aca d San Martin de los Andes
    tomy y los demas….

  10. francisco tijuana said

    saludos aryentinos, estan boludos, o como se dice por aca
    estan cabrones. saludos.

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