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    Colaboración de Walter Tanero

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Como antaño… sin sonda ni GPS-Plotter

Posted by Argonauta en 8 octubre, 2012

Este artículo nace de la necesidad de salir a pescar sin tanto aparato, sin tanta dependencia que éstos artilugios nos generan, también nace de la necesidad de salir con el kayak dándole más importancia a los sentidos, a dejar trabajar a la intuición, a estar más pendiente del mar, que es en definitiva, el que nos permite el placer de pescar en nuestras monturas.

El artículo que escribo no trata de pesqueras de enormes peces, como seguramente se podría conseguir hace unos cuantos años, aunque como podréis comprobar la gran mayoría de las capturas no bajó de un kilo y muchas de ellas andaban entre los dos y tres kilos.

Otro hecho con mucho peso que indujo a esta necesidad, fue que otra vez cambié de kayak, me embarqué en la aventura de navegar en un kayak cerrado de travesía, debido a las grandes distancias que tengo que recorrer y a las grandes corrientes que tengo que sortear. Mi elección fue un Hasle Expedition, una gran embarcación con 531cm de eslora y 57 de manga, no quería que nada me tapase la visión en mi nueva embarcación.

La última razón por la que decidí estar un tiempo sin cacharros electrónicos fue debida a la frustración que me llevé en un viaje en el que la batería hizo un contacto y se me descargó, parecía que ya no podría pescar.

“Limonisa” en la ballenera, en uno de los pocos días en los el viento no hace acto de presencia.

La verdad es que después de remar durante un tiempo en uno de estos kayaks, el retomar las paladas en una embarcación con más manga se hace verdaderamente tedioso, te da la sensación de que no avanzas y psicológicamente te merma. No sé si podré volver a palear en un kayak abierto, aunque nunca se sabe, supongo que si cambio de zona… La vida da muchas vueltas.


Uno de los ejemplares capturados en esta época,
detrás un kayakero de surf sky con su embarcación, él sí que va rápido.

Ni que decir tiene que en algunas zonas las conozco un poco, llevaba un año en Algeciras navegando por el estrecho, pero si os soy sincero la mayoría de las capturas las realicé en sitios nuevos y fue la época con mayor efectividad de mi corta vida pescando en kayak, capturando piezas medianas.

El día de la pajarera.

Era viernes, había salido de trabajar y toda la semana estaba pensado en salir a palear, el mal tiempo lo impedía, cuando llegué a la playa casi decido darme la vuelta, el viento de poniente soplaba con cierta intensidad, rachas fuertes me hicieron cuestionarme si salir o no, estaba nublado pero sin riesgo de tormenta eléctrica.

Finalmente decidí salir. Cuando divisé Punta Carnero vi que el mar estaba revuelto, con algo de viento y olas con borregos. Lo peor fue que un poco más allá había una pajarera montada que ni te cuento. Sólo había visto una e Motril hará dos años y lo único que conseguimos capturar caballas. Por fin veía una en el Estrecho, llevaba un año esperando este momento.

No me pude resistir y me volví a arriesgar, sólo había un par de barcos en las inmediaciones y uno de ellos se fue, la verdad es que el mar estaba un tanto revuelto en aquella zona.

Mi embarcación pinchaba las olas y alguna me rompió en la barriga, pero si no le daba caña, no avanzaba lo suficiente como para que se movieran las muestras en condiciones.

Antes de llegar al cogollo de la pajarera. ¡¡¡Zas!!! Una de las cañas pega un tirón que me frena el kayak.
Relío de líneas, el viento soplando, las olas pegando, el bicho tirando. No, no es un villancico, pero sí que fue una fiesta el poder sacar al animal sin caerme de la piragua. ¡¡¡ Uf y menudo estaba el día!!! El estado de la mar empeoraba por momentos.


El bonito en cuestión

La corriente me había arrastrado casi a una milla, la pajarera se estaba disolviendo, me volví a dirigir a ella, escarmentado, con una sola muestra. Otra vez siento que algo me frena, me giro y escucho el carrete rugir, tomo la caña aprieto el freno y me doy cuenta que es animal bastante más grande que el anterior o quizás viene robado. Decido que no me la juego otra vez, aquello era un infierno y no lo de Rambo.

Abrí el freno del carrete y me dirigí a aguas más tranquilas hacia la ensenada de Getares, de vez en cuando notaba las carreras del animal, pero cuando llegue al resguardo de los acantilados de sotavento y me dispuse a sacar al presunto túnido de turno, ya no estaba, el animal consiguió escapar. La verdad me alegro por él, yo ya tenía mi bonito con el que disfruté de lo lindo.

El pequeño monstruito “Trachinus Draco”.

Aprovechando la vistita Jorge Scorpio, mi hermano (“el culpable” de todo esto), decidimos cambiar de escenario y nos fuimos a la playa de Bolonia.


Ensartando a la araña con el cocle de dimensiones descomunales, fue un regalo…

Tras probar con el curri y el jigging, llegar tarde a una pajarera que estaba a un par de millas y en la que los delfines se hicieron los amos, tras derivar sin saberlo unas cuantas millas y equivocarnos de playa durante más de dos horas y tras volver a Bolonia justo antes de que se metiera un temporal de levante que nos hubiera llevado a Dios sabe donde, tras todo esto, las únicas capturas fueron un par de arañas, una de ellas bastante grande de color blanco grisáceo, muy extraña y que desprendía un olor muy fuerte. Desgraciadamente tuve que matarlas para desanzuelarlas, de buena gana las hubiera soltado. Por cierto ambas sucumbieron al jigging-vinilo.


El pequeño monstruito albino

Al que madruga, llampuga.

Al día siguiente salimos temprano por el estrecho cerca de punta carnero y conseguí hacerme con una llampuga enganchándola con un jig bastante grande, aunque en realidad creo entró a comerse un adorno en forma de escama fluorescente en el anzuelo.

Ejemplar de llampuga no demasiado grande, pero que me deleitó con sus saltos y carreras

El día que pesqué una g……

Días después me dispongo a “curricanear” un rato y pruebo una muestra nueva. Tenía la sensación de que sería un buen día. De camino a la zona en la que quería probar suerte con las lubinas, zas, picada considerable. Cojo la caña y noto que tira de forma muy rara, me giro y el sol me da en la cara, recojo y pienso ¡Qué raro tira esto!

De repente veo como la línea se eleva, como puedo miro hacia arriba y sorpresa ¡Capturé una gaviota!

Como pude la desanzuelé y la eché a volar, el resto de las gaviotas que me rodeaban como si de un pesquero se tratara, cayó sobre el joven ejemplar acosándola, supongo que creyendo que se había llevado algún botín.

Seguí mi camino y pasé por una piedra amiga y… zas, otra picada, giro la cabeza y esta vez es un pez. Llevo el freno bastante apretadito, la caña se arquea y la embarcación se frena. Cojo la caña, por como tira supongo que es una lubina. Recojo poco a poco disfrutando de la lucha, tiene bastante fuerza y me recreo. Cuando ya la tengo cerca y creo que la puedo levantar recurre a todas sus fuerzas y se da una carrerita, pero viene bien cogida y la suerte está echada. Subo a bordo un buen ejemplar.

Como ya tengo una lubina decido explorar nuevos lugares, comienzo remar y me encuentro con otro compañero de Peskama José Alberto “Puntacarnero” que viene de vuelta. Cruzamos unas palabras y sigo mi camino.


Dicentrarchus labrax. Como dice el refrán “nunca es tarde, si la lubina es buena”.

No conseguí pescar nada mas ese día, cuando salí del mar había caído la noche hacía un rato. Me encontré a J. Alberto “PuntaCarnero” que había tenido que rescatar a un kayakero que vi fondeado por la tarde. ¡¡¡Lo tuvo que remolcar hasta la orilla, menuda paliza!!! No cuento más porque algún día supongo que os lo contará el.

De visita en la costa Onubense.

En el puente de la hispanidad Jorge y yo aprovechamos para conocer aquella magnífica zona.
Esta vez me llevé la prowler 13 con la sonda, fue el viaje en el que, como os comenté anteriormente, la batería se me descargó y no la pude la usar a pesar de mi frustración. Nos fuimos con la idea de probar suerte con las lubinas y tentar alguna corvina, sin tener ni la más remota idea de dónde dirigirnos.

Punto de partida de nuestro primer día en la Costa de Huelva

Al final amerizamos en Isla Cristina, en la Avenida del Atlántico. Llegamos por la tarde, la marea estaba subiendo, decidimos salir al curri. Una vez que atravesamos el morro o espigón de los caños de la cruz (que me disculpe el equipo Onuba si me estoy equivocando, no sé a quién recurrir para que me diga cómo se llama esa zona) nos dirigimos hacia poniente y llegamos a la Isla Canela, capturamos alguna baila, cuando quisimos darnos cuenta se hacía de noche. ¡¡¡Que puesta de sol tan hermosa!!! Desde que dejé Motril no había visto nada parecido.


Jorge remando alegre, sin tener ni idea de la que nos espera.

Se nos hizo de noche antes de llegar a el espigón, cuando giramos la vaciante nos recordaba su fuerza y no conseguíamos ubicarnos y decidir hacia dónde teníamos que ir para llegar al punto de partida. Nos habíamos perdido, no es que fuera grabe pero llegó a ser un poco desesperante. No éramos conscientes de lo mucho que cambia allí la orografía con las mareas y de noche aquello se convirtió en una pequeña odisea.

Tras ir de este a oeste para encontrar la entrada y no conseguirlo, volvimos hacia la Ría y gracias a mi hermano conseguimos encontrar nuestro camino, para ello tuvimos que subir y bajar del kayak arrastrándolo, porque nos encontrábamos islotes de arena, zonas en las que no había ni un palmo de agua y zonas de riada con corrientes que no te esperas.

Después del rato de agobio que llegamos a pasar sentimos la euforia por conseguir nuestro objetivo, nos abrazamos y gritamos de felicidad, estas pequeñas aventurillas son la salsa de la vida y tan emocionantes como capturar cualquier ejemplar entrado en kilos, al menos eso siento yo.
Al día siguiente nos fuimos a Isla Canela con la idea de pesca al vivo alguna corvina, je, je, ilusos de nosotros. Cada uno decidió irse a un sitio, yo me fui a la desembocadura del Guadiana y mi hermano… no sabría explicaros, pero ambos tuvimos la misma suerte, pesca de corvinas = 0.

Cierto es que si hubiéramos pescado una corvina estaríamos eufóricos,
pero creo que la foto es suficiente para reflejar lo que sentíamos aquella noche.

El tercer día el mar se picó un poquito y las olas hicieron acto de presencia. Mi hermano me convenció para no intentar pescar lubinas tal como yo me planteaba. Dejamos todo en la “furgo” y nos plantamos con los kayaks las palas y los chalecos para pasarnos el mejor día de la temporada.

¡¡¡A surfear olas con el kayak!!! Hacía mucho tiempo que no nos divertíamos tanto, no cambiaría aquel día por nada del mundo. Otra vez terminamos abrazándonos llenos de energía y felicidad, ya pescaremos algún buen día una corvina y si no pues nada, aquel día era para surfear. Muchas gracias Jorge por hacerme cambiar de parecer y por no dejar que me quedara sin equipo de pesca, pocos chapuzones nos dimos, jejeje.

Os recomiendo a todos los que tenéis kayaks que si alguna vez dais con una playa que os lo permita, paséis de pescar y os divirtáis surfeando, después ya me diréis. Un consejo, el leash o cinta que pongáis a remo que sea resistente y ancladlo a la proa, por si caéis. Es la única forma de frenar el kayak, eso sí, el remo siempre agarrado.

En Huelva pescamos poco, pero estoy seguro de que será uno de los viajes que mejor recordaremos durante toda la vida.

“El mar antracita”

El cielo había comenzando a nublarse hacía ya un rato, una gran parte se cubrió de un gris oscuro color peli de terror, la tarde estaba llegando a su fin y yo volvía hacia el hogar, la luz que se filtraba desde arriba, junto la que provenía del horizonte, daba un efecto al mar que me cautivo, de repente estaba surcando un mar de color antracita. Fue uno de los días más mágicos que he vivido abordo del kayak.

Sin aviso algo me devolvió a la realidad, un fuerte tirón de mi caña hizo que despertaran mis sentidos de lucha, algo estaba sacando metros de línea. Comenzó el combate y el animal parecía un bestia enloquecida, cada vez que lo traía unos metros me volvía a sacar el sedal, pensaba que se trataba de un pez limón medianito, pues me tuvo un buen rato con la lucha y con la incertidumbre, dando, tanto carreras, como cabezazos hacia abajo, por lo que he leído alguna vez los limones se comportan así, aún no he tenido la suerte de capturar ninguno.

Por fin, pude ver que lo que traía era un bonito robado enganchado del lomo que tiraba y tiraba y no se rendía. No os podéis imaginar lo contento que salí del agua, tanto por lo recuerdo de la lucha, como por el de aquel mar de color antracita.

Bonito capturado en el mar de color antracita. Otra vez se me hizo de noche.

Un “finde” con sabor agridulce.

Aprovechando otra visita de mi hermano el sábado decidimos ir al km 90 y el domingo a Tarifa.

El primer día conseguí dos melvas y alguna picada que me dejó en vilo. También vi una aguja palar, así llaman aquí a un tipo de pez perciforme parecido al pez espada, pegando saltos por encima del agua.


Un par de melvas capturadas en pleno estrecho. En frente África.

El segundo día en la costa de Tarifa capturé tres melvas más y un espetón (o barracuda) bastante apañado. Esta fue la parte dulce.


Una barracuda y tres melvas capturadas en las playas de Tarifa.

La parte amarga, partí mi Sakura Shükan de 50 libras. Tras una gran picada en una zona de muchas corrientes tuve que dejar la caña en el cañero y tomar la pala para no irme al agua, la caña no aguantó el ángulo de tracción y partió la punta, cosas que pasan (por cierto la he reparado y ya os contaré, es una auténtica bestia).

Estrenando caña, daiwa

Tras romper mi Sakura, hablé como tantas veces con el “Maestro Caballa”. Una vez más me atendió y me echó una mano con la elección de mi nueva caña, la Daiwa Hiromasa, la 60 S
El día del estreno me pude hacer con estos dos bellos ejemplares, uno al curri , el otro con vinilo. Como podréis comprender disfruté de lo lindo.

Llegando por la noche una vez más, pero con una buena recompensa.

Getares-Tarifa -Getares y llegaron otros tiempos…

Llevaba mucho tiempo queriendo ir a Tarifa en kayak, por fin me decidí el 19 de febrero de 2012 y salí a las 10:08 en dirección a este pueblo desde Getares (Algeciras).

En otra excursión con Isa hasta la Isla de las Palomas cerca de Punta Carnero.

Tras más de 4 horas de paleo en zigzag, acercándome y alejándome de la costa, llegué muy cerca del destino que tenía fijado, me quedé un poco antes de la isla Tarifa, frente a Tarifa Tráfico Marítimo, el poniente arreció y me costaba trabajo mucho palear y pelear contra viento y el mar.

Había quedado en que Isa me recogiera sobre las 16:00, como eran las 14:00 tomé la decisión de darme la vuelta a ver si pescaba algo. Hasta entonces había llevado una muestra de profundidad de yozuri y en la otra caña un excitador con un pulpito, no me picó nada.
Como estaba reventado puse una muestra más pequeña de superficie y pasé de la otra caña.

Poco después me animé y volví a soltar el pulpito.
Tardé dos horas y media en volver, 6:32´ en total y tras los 35-40 km de curricán por el estrecho, que se dice pronto, lo único que pesqué fue una oblada despistada.

Ya decía yo que no veía barcos cuando siempre los hay pescando por todos lados. Los lobos de mar no son tontos, pero yo tenía ganas de hacer una ruta larga y la verdad me lo pasé en grande a pesar del esfuerzo, el gran azul es muy hermoso y nos da mucho.


Por estas fechas se inició el cambio que rompió con racha en la que casi todos los días que salía capturaba algún ejemplar como los que os he mostrado, llegaron días de escasez, algún parguito cayó, alguna lubina, algún bonito, pero a partir de febrero como digo la racha cambió, cosa que por otro lado es normal.

No fue ese lo único que cambió, pero eso ya os lo contaré en el próximo artículo. Un anticipo prometo enrollarme menos y mostraros piezas más entradas en kilos.

Antes de despedirme quiero agradecer una vez más su apoyo, consejos y tiempo a “Arturo Caballa” eres un máquina. Por otro lado agradecer también tiempo compartido dentro y fuera del mar a Isa y al culpable de todo esto, mi hermano Jorge, gracias por compartir vuestras aventuras y desventuras conmigo, a veces el no saber demasiado de las cosas y tener la suerte de aprender a base de experiencias más o menos agradables, tiene su punto y sobre todo nos hace crecer como personas. Por último, le doy las gracias a los que han tenido el valor de tragarse este artículo, espero algún día leeros y disfrutar de vuestras aventuras.

Juan “Argonauta”, ©PESKAMA2012

20 comentarios to “Como antaño… sin sonda ni GPS-Plotter”

  1. Bokeron said

    Bonito relato Argonauta!! todos hemos sentido alguna vez la frustración de llegar a la playa y darnos cuenta que nuestros equipos de localización están fuera de combate, la sensación es de ir a ciegas aunque hayas salido muchas veces por la zona que ese día tienes elegida. Que mérito tenían los pescadores de antaño que enfilaban marcas de costa para situarse matemáticamente encima de un buen pesquero!!. La zona que tocas habitualmente es la envidia de muchos de nosotros, aunque como bien dices en tu artículo no siempre es fácil de explorar, sus corrientes y vientos hacen que navegar en kayak en ellas sea en si mismo una auténtica aventura y una puesta a prueba del tesón de un palista. Mucho mérito tienen pues cada una de tus capturas. Felicidades por ellas y muchas gracias por compartir este relato con nosotros!! Un fuerte abrazo compañero.

  2. Estupendo relato y mejores capturas, la verdad es que tendríamos que hacer un libro con todas estas aventuras.

    Un saludo.

  3. Parra said

    Magnifico relato y demostrando que no siempre es necesario tanta tecnología, enhorabuena

  4. Pescaatot said

    Argonauta, yo, personalmente tambien echo de menos aquellas jornadas de curri, sin sonda ni gps, siguiendo las pajareras o bien pasando por zonas conocidas y calientes, simplemente mirando al horizonte y disfrutando más del mar. Pero últimamente y lamentablemente, en muchas de las jornadas de pesca uno se cansa de remar, no ver pájaro alguno y no tener ninguna picada a curri con lo que, echar mano de la electrónica para practicar otras modalidades de pesca como el jigging nos saca del apuro.
    Fíjate, siempre tengo en mente hacer una buena travesía simplemente metiendo una caña de curri y a navegar, pero el no ver últimamente actividad alguna en superficie me echa para atrás.
    Yo también cambié a un kayak (Disco+) con menos manga de lo habitual para pesca en kayak y, de momento, no me he planteado volver, en todo caso, también pienso que algún día me pueda volcar alguna ola, me lleve un buen susto y me lo replantee.
    Bonitas piezas las conseguidas, muy bonita y muchas veces gratificante, la pesca por la tarde, aunque siempre precaución porque se acerca la noche.
    Saludos.

  5. Makrela said

    Dices: “tragarse un artículo”. Es para releerlo, disfrutarlo y aprender.

    Enhorabuena y Salud.

  6. que buen relato,da gusto leer a gente que disfruta del mar,nos transmites la pasión por la pesca,yo también vengo del surfcasting y te entiendo perfectamente,como dices la pesca es secundaria disfrutar de los amaneceres ,los amigos y el mar ya vale la pena madrugar y darse esas palizas a remar un saludo y no cambies ,

  7. leandro said

    Juan te felicito por el relato pero sobre todo por las experiencias vividas, contagian ganas de estar por ahi. Hermosas tambien tus fotos y esos lugares. Un abrazo a todo Peskama desde Argentina, Leandro

  8. luis maroto figueroa said

    Ojalá siempre podamos seguir disfrutando de las aventuras marinas.

  9. Alex said

    buen relato!gracias por compartirlo

  10. jjcaparros said

    Gran relato y muy interesante experiencia, Gracias Juan por compartirlas con nosotros.

    En Malaga, en el mundo de pesca profesional tambien se llama aguja palar al pez espada.

    Saludos JJ

  11. Txubaskos said

    Argonauta… con Jasón te quiero ver, ya que en artes tradicionales te andas, y sin tecnología muestras que puedes pescar, lo que otros envidiamos.

    Bueno, tras la entrada un poco rebuscada felicitarte por el artículo, y por las pescadas. Normalmente suelo salir como tú, a la aventura, fijándote en la mar, sus señales y sus avisos. Es algo que merece la pena. Solo una diferencia, bueno dos si contamos los resultados, yo salgo con una trident 15 abierta.

    Me ha alegrado el ojo ver que también disfrutáis de la pesca de la sierra. Lo que más he sentido es no poder ver la llampuga con sus colores…

    Gracias por tu artículo, me lo he pasado muy bien leyéndolo.

  12. Que proa tan preciosa tiene ese kayak, se nota que lo disfrutas y nos deleitas con bellas historias de pesca, bonitos atardeceres y todo esto sin tecnología solo disfrutando del mar , un saludo muy grande , he disfrutado con tus aventuras.

  13. Raspacejo said

    Enhorabuena por esas capturas Juan, también por esa zona tan buena que tienes para disfrutar del mar. A ver si algún día cruzamos las velas…..
    Saludos.
    “Raspacejo”

  14. polidivertido said

    Un relato estupendo sobre todo para alguien enamorado de los kayaks de travesia como yo.
    para mi un kayak tradicional como el Hasle Expedition o cualquier otro,poco tiene que envidiarle a un autovaciable de pesca a excepcion de la estabilidad en parado y lo que en este articulo no se hecha en falta, la instrumentalizacion,para lo que estos ultimos vienen mas preparados.
    Ni que decir tiene que como un kayak de travesia, lo que pierde en estabilidad, lo gana en velocidad, un punto a su favor a la hora de volver a puerto, con mala mar y viento en contra, mucho antes que el resto.
    mantener una buena velocidad curricando, tiene su recompensa como nos enseña argonauta.
    un relato que a mi por lo menos me motiva a salir mas de una tarde con el equipo basico : kayak+remo+caña y a disfrutar.
    un saludo
    pd: y por supuesto una camara!!!!!

  15. Bonito, artículo Juan, en forma de recopilación de los momentos de pesca y de “no pesca”, ilustrativo y con toques romanticos en tus sentimientos hacia el mar, sin olvidar ni un detalle, como fue, ese breve momento en el que nos cruzamos a la altura de PuntaCarnero y me mostraste aquella hermosa y envidiable lubina, momentos antes de que me tropezase con un compañero que habia volcado y perdido su remo (este acontecimiento me motivo a recogerme una pala de repuesto); espero que sigas ilustrandonos con estos y enrriquecedores articulos, y a ver si en el proximo nos adelantas algo de tu experiencia con el Hobie Adventure Island.
    Como sabes he estado muy ocupado con reformas en casa y no he disfrutado casi nada del kayak en el verano; pero espero retomarlo y coincidir contigo algun dia de este invierno; aunque sea siguiendote desde lejos, ya que sea en el kayak que sea no te puedo seguir “ni de coña”; hasta pronto y sigue así Juan.

  16. Fco.Ramos-Kurrican said

    Juan, estupendo relato de tus vivencias de pesca. Me ha gustado mucho leer tus aventuras, porque lo tuyo son realmente aventuras de pesca.

    Y además muy bien traído esa reflexión a la búsqueda del pez de manera tradicional, fijándonos simplemente en las señales de la naturaleza. Además pienso al igual que tú que la electrónica es algo complementario, pero no esencial. Todo suma, y el aprender a pescar con la intuición y los sentidos puestos en el medio que nos rodea nos aumenta las posibilidades de sacar mejor provecho también a la electrónica.

    Por cierto Juan, lo que no tiene disculpa es el hecho de que hayas venido por nuestros feudos y no hayas avisado. Te ponemos punto negativo eh…jejejeje. La zona que comentas recibe muchos nombres, es la zona de la Punta del Moral, arenales de Isla Canela, los caños de Ayamonte, etc…así que cualquier nombre sirve para situarnos. Es un lugar buenísimo de pesca, pero que como tu también comprobastes entraña ciertos riesgos que hay que controlar. Sobre todo el tema corrientes. Os la jugásteis un poquillo.

    Lo dicho, espero que tu racha pesquera siga en marcha ya sea con o sin sonda, se nota que eres buen pescador y pescas de cualquier forma.

    Un saludo.-
    Paco Ramos, Kurrican. (Equipo Onuba)

  17. Caballa said

    La primera vez que me cruce en el Estrecho con Juan “Argonauta” ya me pareció todo un aventurero, porque hay que echarle valor para pescar en solitario en esas aguas, y unos días después consiguió su primer gran pez a jigging, una hermosa sama que fue protagonista de su primera colaboración en Peskama.

    Cuando se puso en contacto conmigo para avisarme del contenido de este artículo sentí su preocupación por lo largo del mismo, pero ya entonces le contesté que este tipo de aventuras son las que hacen de la pesca en kayak algo más que el simple hecho de capturar un pez.

    Y aquí lo tenemos, contándonos sus experiencias no sin antes mostrarnos que también sabe pescar, y que aprende muy rápido…
    De sus dotes de navegante y palista no vamos a hablar, son evidentes ya que plantearse tan siquiera la travesía desde la Playa de Getares hasta Tarifa y vuelta no está al alcance de muchos, un proyecto del que me hizo partícipe y en el que lamentándolo mucho no he podido formar parte, pero ya lo haremos, ya… aunque espero que esta vez con capturas, je,je

    Muchas gracias Juan por darnos la oportunidad de conocerte un poco más y compartir con todos nosotros lo que para tí, y para mí, es la pesca desde kayak… ¡toda una aventura!

    Un abrazo
    Arturo “Caballa”

  18. Raulubi said

    Juan felicidades y gracias por hacernos partícipes de tus AVENTURAS.

    Al igual que a ti me gustan los retos en esto de la pesca y está claro que no paras de maquinar, todas esas experiencias te van enriqueciendo y forjando como pescador.

    Por cierto, otra vez avisa cuando vengas por Huelva, precisamente la zona de Isla Cristina e Isla Canela donde estáis fotografiados la conozco bastante bien , aunque por lo leído creo que lo más importante de la zona lo habéis aprendido vosotros solitos, menudo ratito pasasteis.

    Saludos.

    Raulubi

  19. lagarto said

    Que gran relato Argonauta, todo un recital de aventuras a bordo de un kayak, es fantastico cada momento que narras y nos haces disfrutar del mar en el estado mas puro…tambien me da muchisima alegria ver que se valora el salir a pescar sin tanta tecnologia, pensaba que yo era un bicho raro despues de dos años aun sigo pescando sin sonda, mi unicos elementos electronicos son una emisora y el movil…mas por tema de seguridad que de pesca y la verdad aunque a veces me libraria de algun bolo me encanta observar el mar, las pajareras y confiar en los sentidos a la hora de pescar.

    Un saludo

  20. Increíble:

    Podríamos pensar que Argonauta no lograría sorprender a quienes ya disfrutamos de su primer artículo en Peskama, pero…lo supera.

    Y no hablo sólo de la calidad del mismo, sino de todo lo que refleja en él sobre su aprendizaje y nuevas experiencias y sensaciones a bordo de un kayak, caña y pala en mano. Logras describir lo que los demás no seríamos capaces, utilizando tus palabras con tal claridad y profundidad al mismo tiempo que nos haces partícipes de ellas, enfrascándonos a todos en la lectura, desenmarañando tus peripecias, y me atrevo a apostar que también haciéndonos imaginar que somos nosotros y no tú quienes estamos subidos a ese kayak y disfrutando de la mar y de las batallas con los peces.

    Y qué más va a decir tu hermano del alma que no sea bueno, conociendo cómo te las gastas ahí fuera y demostrando unos valores que van desde la superación y el aprendizaje hasta el respeto del mar y del medio ambiente.

    Es un placer echarse al agua contigo y, cuando no se puede, sumergirse en la lectura de tus artículos.

    Un abrazo!

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